Piel de asno. (Charles Perrault)

Parte II

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El rey tenía en sus cuadras caballos grandes y pequeños de todas las razas, cubiertos de ricas gualdrapas, recamadas en bordados de oro. Pero lo que más sorprendía a cuantos las visitaban, era que un vulgar asno de grandes orejas se hallara instalado en el lugar de honor.

Si tal desatino os desconcierta, cuando sepáis de sus cualidades sin par, comprenderéis la causa y no os parecerá que sea un honor exagerado.

Era un animal de apacible naturaleza y muy limpio, ya que no ensuciaba el establo, dejando en su lugar montones de monedas de oro, que se recogían todas las mañanas cuando despertaba.

Mas tanta dicha no suele durar mucho tiempo, y, por este motivo, una enfermedad desconocida atacó de improviso a la reina. Por todas partes se buscaron remedios, pero ni los sabios doctores de la facultad, ni los curanderos llamados de urgencia como último recurso, no pudieron, entre todos juntos, detener la fiebre de la soberana, que iba en aumento cada día.

Llegada que vio su última hora, la reina le dijo a su esposo:

-Debo exigiros una cosa antes de morir, y es que os volváis a casar cuando ya no esté.

-¡Ah! –exclamó el rey- Vuestra preocupación es superflua. Yo no fantasearía con ella. Reposad tranquila.

-Sé lo que pensáis -repuso la reina-, teniendo en cuenta vuestro amor apasionado, sin embargo, para mi tranquilidad, quiero que me juréis, que si vos encontráis a una mujer más bella y más inteligente que yo, la tomaréis por esposa.

La reina habló así en la confianza de que su atractivo no iba a encontrar rival y, por tanto, el rey no se casaría jamás.

El rey juró, con los ojos bañados en lágrimas, todo lo que la reina quiso y ella murió tranquila entre sus brazos.

Jamás un marido llevó tanto duelo pues sollozaba de noche y de día, aunque todos pensaron que precisamente porque lloraba el recuerdo de su amada perdida, no continuaría viudo mucho tiempo dado que su afectuoso temperamento no podía vivir sin amor. Y no se equivocaban ya que, al cabo de algunos meses, el monarca quiso proceder a una nueva elección. Pero no era cosa fácil cumplir su juramento y que la nueva esposa superase en atractivo a la primera a quien él había idealizado en su memoria y que ahora descansaba en el mausoleo.

Mas ni la corte que abundaba en beldades, ni el campo ni la ciudad, ni los reinos de alrededor, ni en ninguna parte a donde se fue a buscarla, en ningún sitio, pudo encontrarse a otra igual. Sólo hubo una, aún más bella que la reina, y que incluso poseía ciertos amables rasgos de carácter que la difunta nunca tuvo, pero esta criatura excepcional era su propia hija.

**** CONTINUARA****

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La imagen y el texto fueron tomados de : http://rincondelashadas.webcindario.com/cuento_pieldeasno.htm

2 Respuestas a “Piel de asno. (Charles Perrault)

  1. esta muy buena la casa maldita soy menor de 10 años pero valiente bueno espero tu respuesta ¿cuando sale 2 temporada? abisame grasias e mailen!!!!!!!

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